Trato de entender el por qué la amargura y la desesperación lleva a las personas a cometer actos deleznables como el que ilustra la imagen que acompaña este artículo. Pero también quisiera entender por qué hay gobiernos que sumergen a sus poblaciones en quimeras insalvables. Creo que no hay peor dictador que aquel que controla la mente de un pueblo haciéndole vivir de la ilusión que produce el tener una riqueza intangible, una riqueza que sólo se puede ver en los informes anuales que presentan a sus súbditos (como les llaman en España) con cifras amañadas y presupuestos imposibles. Pero bueno, no quiero escribir sobre presupuestos ni economías, cada cual come de lo que le sirven. Pretendo creer que es la amargura y la desesperación, y no la razón, la que lleva a las personas a cometer tan deplorables actos y ahora, además, trato de entender por qué los medios que antes lanzaran una cacería atroz contra el agresor del tren en Barcelona, lleven a cabo una cacería similar con el pasajero...
La Europa de hoy ... la que se hunde en la crisis económica, pero que intenta mostrar al mundo su mejor disfraz.